EL SEÑOR ADRIÁN EL PRIMO O ¡QUÉ MALO ES SER BUENO!

 

Escena del estreno en el Teatro de la Comedia.

“Recuerdos de un siglo de teatro: 1927-1928” (56)

Centro de Documentación Teatral.

Colección de prensa teatral madrileña escogida 1851-1955

Julio Huélamo Kosma

 

Nuevamente estrena una obra en las navidades de 1927, el 21 de Diciembre. Es su obra número 56 en solitario.

 

Es una obra sobre la bondad. Los actores se debaten sobre la conveniencia o no de ser bueno en este mundo que nos ha tocado vivir.  Arniches plantea la circunstancia de un oficio que se muere y otro que nace. Los coches de caballos dan paso a los automóviles. Etapa Moralizante.

 

Al levantarse el telón vemos el patio de un establecimiento de alquiler de coches de caballos. Se ve un forillo con paseo de árboles de un barrio popular de Madrid. A la derecha, cubriendo todo el lateral, un cobertizo, que se apoya en un vallado, con una puerta que conduce al pajar y a los almacenes del establecimiento. Es de día, por la mañana, en primavera…

En el lugar adecuado se verá un letrero que diga:

 

 

ESTABLECIMIENTO DE CARRUAJES DE ALQUILER.

OMNIBUS PARA BODAS Y BAUTIZOS

MANUELAS A TODOS LOS ENTIERROS.

 

 

 

Cochero con gorra de punto y chaleco de Bayona.

www.imaginesantiguasmadrid.blogspot.com

 

Amparo riega las flores de los arriates. Churripisqui está sacando brillo a los botones de su librea y lleva chistera. El Chato y el Mellado sacuden una alfombrilla de coche con unas varas. El Lucena limpia la guarnición del caballo  que está en el chaflán.

 

El Lucena tocado con gorra de cochero de punto y chaleco de Bayona, canta con música de bulerías, pero en tono muy triste. Le corean el Chato, el Mellado y Churripisqui.

 

POEMAS DE ARNICHES NÚMERO 241 (76)

 

(Acto I, Escena I.)

 

LUCENA.-                        El oficio de cochero

es el peor de la Tierra:

en su puesto un día entero

y sin ganar una perra.

 

LOS TRES.-                      Y ni una perra,

y ni una perra,

y ni una perra.

 

Se lamentan entre ellos por la desaparición de clientes, y que eso llevará a la desaparición del oficio. Están adaptando coches, con tablones a los lados, para transportar frutas y verduras del Mercado de la Cebada a diferentes lugares; también hacen mudanzas…, cada uno cuenta sus historias.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 136.

 

(Acto I, Escena I.)

 

CHATO.- ¿Y lo que me pasó a mí anoche?

 

LUCENA.- ¿Qué te pasó?

 

CHATO.- Lo grande. Que me tomó una pareja a las siete, pa deambular al paso, por la Castellana, que me dormí, porque el jaco se sabe el recorrido; que me despierto, no sé por qué, miro al reló, y ¡la una!

 

CHURRIPISQUI.- ¡Gachó, seis horas de servicio!

 

CHATO.- Conque atiendo, y un silencio sepulcral en el interior del vehículo; a lo cual me echo del pescante, miro, y cual no sería mi sorpresa al ver que la metá feminina de la pareja había desaparecío y que allí solo quedaba un pollo lívido y moribundo, que me exclama, de que abrí la portezuela: “¡Que nos entierren juntos! ¡Que nos entierren juntos!” “¿A quién?” “A usted y a mí, cochero, porque se va usté a morir del disgusto, que es que me acbabo de suicidar y no tengo dinero para pagarle.”

 

LUCENA.- ¿Y era verdá?

 

CHATO.- Lo de que no tenía dinero, como si te lo hubiera dicho San Lucas, ese evangelista que hace esquina a la calle del Barquillo.

 

CHURRIPISQUI.- ¿Y lo del suicidio?

 

CHATO.- ¡Lo del suicidio, no, porque me dijo que se había pegao un tiro, pero se lo debió pegar con engrudo, porque no le encontraron nada en la Casa de Socorro!

 

Amparo cuenta que se ha liquidado un negocio de la cochera de Pozas por 800 pts (2.400 €): tres coches y cuatro caballos. Churripisqui no puede por menos que exclamar: “¡Qué horrorosidá!”

 

Viene Manolo a entrevistarse con Amparo por el trabajo. Se le acusa de haber traído la discordia a la cochera y de robar 3.000 pts. (9.000 €). También parece que mantiene relaciones con Amparo.

 

Churripisqui explica que ha puesto en conocimiento del Sindicato de “Tracción Animal” la sospecha de que doña Amparo quería volver a contratarle. Les aconsejan que dimitan todos; que no se puede trabajar con este tipo de personas en la plantilla.

 

Manolo sale y se enfrenta a todos. Nadie le planta cara. Cuando se va deciden abandonar la cochera y comunicárselo al encargado, el señor Nicasio, que está en la cuadra durmiendo, como siempre. Le despiertan diciéndole que viene su mujer. Le comunican la decisión de abandonar la cochera porque Amparo ha admitido a Manolo. Nicasio les pide calma.

 

(Acto I, Escena VI)

 

NICASIO.- Una meaja de calma, ¡rediez! ¡Pos está bueno el negocio pa andarle con bromas!… ¡Pensar en la decadencia a que ha llegado nuestro gremio, y no agravarla, por lo que más queráis!… Pensar que el cochero de punto, que ha sido el rey de la circulación animal, ¿a qué se ve reducido hoy en día? Pues casi exclusivamente a ir en su coche cabizbajo y triste en lo alto de un pescante, camino de la Negrópolis, detrás de un mísero entierro, filosofando en lo de “pulvis eres”.

 

CHATO.- ¿Pulvis na más?

 

NICASIO.- Bueno; pulvis y bachis ¡porque hay que ver cómo está esa carretera del Este!

 

MELLAO.- Verdaderamente, que nuestro oficio se ha hecho ya una cosa funeraria.

 

Mensaje número 737: Arniches denuncia el final de un tipo de oficio ante el empuje de otro. Un oficio de cochero que muere, un oficio de chófer que nace. Adiós a los carruajes tirados por caballos, hola a los coches tirados por caballos de potencia.

 

Nicasio quiere “chantajear” a Churripisqui, o se queda, o se marcha y no vuelve a ver a su hija, con la que mantiene relaciones. Pero Churripisqui le jura que le delatará ante su mujer, a la que sustrae género de lencería para venderlo barato y hacerse con una buena “parroquia femenina”, que luego le hace “favores”. Un viejo verde para Arniches. Vienen Cruz y Caridad a comprar género. Churripisqui se va. Caridad quiere comprarle unas medias color carne. Compra por valor de 2 pts., que no apoquina, y promete volver con su prima Patro.

 

Llegan los empleados que se mantienen en su postura de irse y llaman a Amparo para despedirse. Amparo les explica que ha admitido a Manolo para que pueda pagar su deuda de 3.000 pts. y mantener a su padre enfermo.

 

 

 

 

ARNICHES Y LAS ENFERMEDADES.

 

(Acto I, Escena IX.)

 

CHATO.- (Con burla.) No, dispense usté; lo del padre no es amargo, es una cosa d’azúcar.

 

NICASIO.- Diabletis.

 

El extenso conocimiento que Arniches tenía sobre las enfermedades, como ya demostró con el alcoholismo, la depresión, la ludopatía, la celotipia, el alzheimer…, se vuelve a poner de manifiesto en esta obra con la Diabetes.

 

Hay un enfrentamiento muy fuerte entre Amparo y el Chato cuando llega el protector de ésta, el señor Adrián. Es un hombre simpático, cincuentón, bien vestido, con cara de bondad excesiva. Manolo está echado del gremio, le explican. Amparo les dice que se vayan, que si se queda en la miseria, ya saldrá de ella, que es joven y tiene agallas, tiene paciencia y no tiene miedo.

 

Mensaje número 738: Si eres joven , tienes paciencia y tienes agallas y no tienes miedo, saldrás adelante. El arrojo de la mujer que Arniches representa en Amparo.

 

              Adrián les pide quince minutos para volver a tratar el tema y ellos aceptan.

 

Plaza Manuel Becerra.

https://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_de_Manuel_Becerra#/media/File:Plaza_de_Manuel_Becerra-ca._1915-Archivo_Regional_de_Madrid.jpg

 

Esta plaza de Manuel Becerra era tan asidua que los caballos se sabían el camino sin decirles nada. Está situada junto al cementerio de la Almudena.

 

Adrián, que sospecha que Amparo está enamorada de Manolo, le pide la máxima franqueza. En su exposición  nos cuenta su historia de viudo y de amigo del difunto padre de Amparo. Cuando insiste en que le responda, Manolo le hace una señal para que lo niegue, y ella lo niega. Adrián es inmensamente feliz. Ella le interpela diciendo que en el mundo es peligroso ser tan bueno.

 

(Acto I, Escena XI)

 

ADRIÁN.- Es la bondad una virtud; si el bien que haces te lo agradecieran, ser bueno sería un negocio, y ya habría perdido su mérito.

 

AMPARO.- Pero en el mundo no se debe ser tan bueno, señor Adrián.

 

ADRIÁN.- Sí, Amparo; es lo único que se debe ser. El bien hay obligación de hacerlo, pase lo que pase; que de siempre tengo pensado que el hombre que acaba el día sin haber hecho un poco de bien, con su dinero, con su corazón o con su trabajo…, que se muera. Ese no merece vivir.

 

Mensaje número 739: Arniches define la bondad como algo necesario en la vida del hombre y aquél que no la ponga en práctica no merece llamarse hombre.

 

Manolo aconseja a Amparo que acepte todo lo que le de el señor Adrián, y que le siga la corriente con sus amores. Ella se queda horrorizada y le implora que no sea así, que ella no le quiere con esa maldad.

 

(Acto I, Escena XI.)

 

AMPARO.- Pero eso es una infamia.

….

Pero ¡por Dios, Manolo, no me aconsejes nada que me repugne hacer, que no quiero que seas malo!

 

MANOLO.- ¡Yo qué voy a ser malo! Lo que yo soy, es que te quiero con locura, chavala, ¡y quiero salvarme pa ti!

 

AMPARO.- No te creo Manolo.

 

MANOLO.- …Yo soy mejor que muchos, sino que está uno amargao en la juventú; que son muchas cosas malas las que me tienen pasadas en el mundo. Pero déjate que me sople la buena, y ya verás lo que soy pa ti y pa todos, chiquilla.

 

Mensaje número 740: Arniches nos deja entrever su concepto de “maldad”. Lo mismo que la bondad, es algo que está al alcance de cualquiera. El que emplea la maldad está convencido que lo hace por derecho, por todo lo malo que a él le ha ocurrido en la vida; que no hay más remedio en este mundo que emplearla para sobrevivir…

 

AMPARO.- ¡Ay Manolo, cuán distinto eres de cómo yo te quisiera!

 

MANOLO.- Como todos, poco más o menos… ¿Que voy a lo mío?… Caa uno va lo suyo…, sino que por su caminito…; unos en angelical; otros, en menflistofélico… “¡Modus viviendas!”… ¡Adiós, guapa!

 

Mensaje número 741: Amparo reconoce que querría que “Manolo” no fuera así, que lo querría “bueno”; está reconociendo que es “malo”, pero al mismo tiempo nos está diciendo que no puede dejarlo… De nuevo, Arniches, nos relata una vida real, una vida de una mujer que puede llegar a ser maltratada… La génesis de una tragedia está escrita.

 

Abandonan la escena y entran Nicasio y su hija Dominica que le trae los cañamones.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 378.

 

(Acto I, Escena XIII.)

 

NICASIO.- ¿Y qué te decía? (Por el piropo de Salinas, el guarnicionero del barrio.)

 

DOMINICA.- Que si se me había perdido un beso, y le he dicho que sí, y me estaba diciendo que se lo había encontrao él y que fuese y que me lo daría.

 

NICASIO.- ¿Y tú, qué le has dicho?

 

DOMINICA.- Pues yo le he dicho: “Yo no tengo tiempo de ir, pero ahora cuando pase mi padre, se lo da usté a él.” Y me ha contestao que de ninguna manera, que se lo mandará a usté por correo.

 

NICASIO.- Que me lo mande con su chica que no es ninguna tontería.

 

DOMINICA.- También es usté de los que se quedan al sereno y no se enfrían.

 

NICASIO.- Mujer, yo, por ahorrarle el sello.

 

Arniches rebaja la tensión de la escena anterior con este diálogo divertido. Dominica además le cuenta que su madre está muy mosca por la cantidad de género que le desaparece, no puede entender cómo se lo roban. Como sospechaba de la vecina, la señora Ulalia, ha entrado en su casa y le ha visto puestas las medias que le faltaban el mes pasado.

 

Nicasio no sabe dónde meterse. Leona y Ulalia han terminado en Comisaría, para después pasar al Juzgado a poner la denuncia. Nicasio quiere ir a entregarse a la policía cuando llega Churripisqui interrogando a Dominica, qué por dónde ha venido, que qué le ha dicho el guarnicionero…, vamos un celoso en todo regla.

 

Llega Leona y le cuenta a Nicasio que Ulalia le ha acusado a él de ser el ladrón de las medias, cosa que ella no se ha creído y ha mantenido la denuncia, claro.

 

(Acto I, Escena XIV.)

 

LEONA.- Porque te quiero tanto que si yo lo hubiese creído, ¿ves esta navaja cabritera heredá de mi padre?, pues te la habría clavao hasta las cachas y luego con ella, me hubiese partido el corazón. ¡Tú de otra mujer, no, no!… ¡El día que lo sepa te mato y me mato! ¡No lo olvides! ¡Me lo juré el día que nos casamos! Y lo cumpliré.

 

Mensaje número 742: Arniches da la clave de los “asesinatos a parejas que acaban con el suicidio del agresor”: no pueden soportar que esté con otra persona, que si su amor se ha acabado, se ha terminado con cualquier otro hombre o mujer.

Para completar “la figura”, se acercan a la pareja las señoritas Caridad y Patro. Le piden el género y él les hace señas para que se vayan. Comentan en alto que es un viudo muy guasón… Leona estalla en cólera y corre detrás de Nicasio dándole con la vara.

 

Al dejar la escena aparecen Dominica y el señor Adrián y al rato Nicasio, que sigue huyendo de Leona. Adrián le pide que convoque a todos para que les cuente su resolución: convertirá en garaje la cochera.

 

Les quiere convertir de cocheros en chóferes.

 

Mensaje número 743: Adaptarse al progreso es la única forma de salvar el negocio. Si los chóferes quitan los puestos de trabajo a los cocheros, cambiemos los coches de caballo por automóviles.

 

Les va a dar los sueldos más altos del mercado y todos mantendrán sus puestos de trabajo, Manolo incluido. Amparo le da las gracias que él acepta. Dominica será la cajera. Leona entra con una estaca a por Nicasio, pero cuando le dicen que va a ser chófer, se lo imagina todo elegante y grita: “¡Ahora sí que lo pierdo pa siempre!” Y se baja el telón.

 

El segundo acto nos muestra que la vieja cochera se ha convertido en un hermoso garaje. La escena representa la nave central, con jaulas para coches a los lados y una amplia puerta de entrada al foro. En el lateral izquierdo y en primer término, una puerta con un letrero que dice: CONSERJE. A la derecha una escalerilla que dice: SUBIDA A LA ADMINISTRACIÓN. A la mitad otra puerta que dice: ALMACÉN. Por la escena, mangueras de regar los coches, baldes, cepillos etc… Es de día.

 

              Churripisqui está metiendo 5 atmósferas de presión a un neumático. Ahora debe calibrarlo. El Chato está pegando un parche a la cámara. Sudan como pollos y se quejan porque esto es más duro que ser cochero.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 379.

 

(Acto II, Escena I.)

 

CHATO.- ¡Como que el vocabulario del coche de caballos no podía ser más sencillo: “¡Arre!”, “¡Soo0!”, “¡Ahí va, ep…!”, y los cuatro juegos de palabras dedicados al caballo cuando no arrea y a los parroquianos que no daban propi…, y pare usté de blasfemar.

 

CHURRIPISQUI.- Y ahora, carburador, ventilador, radiador, magneto, electrodo, cigüeñal, diferencial … Total: que tie uno que saber más mecánica que don Ramón y Cajal juntos.

 

Baja Dominica y les pide las cuentas de los viajes realizados. Churripisqui tiene alguna dificultad para entregar las 119 pts. y 35 céntimos que adeuda (358 €).

 

Manolo ha vendido su coche por 9.000 pts (27.000 €) y se ha fugado a la Argentina con la amante.

 

Dominica explota y lanza su reflexión sobre la bondad.

 

(Acto II, Escena III.)

 

DOMINICA.- ¡Lo que pasa aquí es que estamos toos envenenaos de bondad. Que yo lo que veo es que donde hay bondad no hay orden, ni respeto, ni trabajo… Vosotros descuidaos, la metá e los días sin hacer nada, con los motores en el taller hechos cisco, las recaudaciones a medio entregar… Uno se va, el otro no viene…, y toos juntos abusando de la bondad de un hombre, y nadie haciendo por merecerla!… ¡Dichosa bondá!… ¿Pa qué servirás?

 

Mensaje número 744: Como siempre en el medio está la virtud. En este diálogo de Dominica despotricando contra la bondad como la causa de la apatía de los trabajadores. Para sacar adelante el trabajo: bondad sí, pero empeño también. El trabajo necesita de constancia, audacia e inteligencia, sino uno se arruina.

 

No ha terminado Dominica de echarles la bronca cuando, dando bocinazos, entra un coche destrozado con su padre y su madre vendados. Dominica casi se desmaya.

 

Nicasio no gana para golpes, tiene varios motes: el tumbafaroles; la Mallorquina, de los bollos que tiene… En lo que va de mes, dice el Chato, ha derribado 9 acacias, 5 chopos y 3 coníferas…

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 137.

 

(Acto II, Escena IV.)

 

NICASIO.- Pues naa, que bajábamos por la calle el Príncipe, yo, tan sereno al volante…, ésta…

 

LEONA.- Yo muerta de miedo; porque iba haciendo unos ciquizaques, que yo le decía: “Por Dios, Nicasio, que te vas a meter en una tienda y no sé qué pedir.”

 

NICASIO.- Cuando en esto llegamos a las Cuatro Calles, lo cual que al desembocar, me encuentro a una conocida…, la hago un viraje precioso…

 

LEONA.- Que de poco l’atropella…

 

NICASIO.- Y va y me dice: “Vaya con Dios el rey del volante.” Yo le hago una sonrisa de estas que he puesto de moda (Sonríe.), y ella me grita… “Sigue usté en el comercio?…” Yo me hice el impasible en atención a la pasajera. “Porque es que yo quisiera un entredós”, me agrega… A lo cual que exclama tu madre asomándose: “Si le es a usté lo mismo entre tres, ahora bajo.”

 

LEONA.- Y yo iba a bajarme pa darle una lección…. Y no ha querío parar.

 

NICASIO.- Claro, porque como las lecciones que da tu madre son de solfeo, y yo en la calle de Sevilla no quiero músicas, pues arreé pa adelante, y ella: “¡Qué pares!”, y yo que no paro. Y liaos en esta garata, al llegar a la esquina de la calle de Alcalá, va un guardia de la porra y levanta el trofeo pa detener la circulación. Yo, como es por consiguiente, iba a quitar el pie del acelerador pa parar, pero tu madre, indiznada, me da un pisotón así de fuerte, me hace pisar a fondo, y allá va el coche lanzao a una velocidad que arrollo al guardia, arrollo a una farola, arrollo a un pollo bien que estaba parao, que lo dejé malparao; y entre los gritos de la gente que huía, los bocinazos de los autos que escapaban, se me va el coche y ¡pron, prorrompón!, vengo a estrellarme, ante el espanto público, en la escalinata de San José; a lo cual, que el sacristán, que estaba en la puerta, baja, y que me pregunta que qué se me ofrecía, y yo, aterrao le digo: “¿Es por aquí por donde se piden los Santos Sacramentos?”, y me contesta: “No, señor, por Carabanchel de Abajo.” Lo cual me chocó la chufla del eclesiástico. Y esto ha sido todo.

Coche Panhard. www.wikipedia.org

              Mensaje número 745: Arniches describe el tipo de accidentes que se producían en los primeros años de la aparición de los coches en las carreteras de Madrid.

 

              Nicasio le dice a Leona que no sea Panhard, que fue una marca de coches francesa que fabricó coches desde  1887 como Panhard et Levassor. En 1967, la fábrica dejó de construir automóviles civiles al fusionarse con la empresa Citroen (57).

 

No saben nada de Manolo, ni de dónde puede estar el coche que ha vendido, han repasado todos los garajes de Madrid… Sospechan que se ha ido a Barcelona y de ahí a la Argentina con la cupletera.

 

Leona le pide a Nicasio para que hable con Amparo y le convenza de que lo que le conviene es estar con el señor Adrián. Lo intentará hoy mismo. Aprovecha ese mismo instante en el que ven bajar a Amparo.

 

(Acto II, Escena VI.)

 

AMPARO.- (Sigue abstraída.) ¡Pero hay almas negras que parece que gozan en la traición y en la deslealtad, que no viven a gusto si no destrozan y matan hasta su propio bien!

Ha huido a América con otra…, ¡con otra que era la que él ha querido siempre!… ¡Con otra, cuando yo he hecho por él lo que he hecho y he sufrido hasta…!

 

 

Mensaje número 746: Impresionante declaración de Amparo determinando un conocimiento exacto de la situación: ella ultrajada en su confianza; él traidor y desleal… ¿Cómo es posible que sabiendo lo que sabe, conociendo lo que conoce, pueda volver con él?

 

El pobre Nicasio no ha podido meter baza en la conversación y Amparo se va. Viene el señor Adrián, que le pide un poco de “Jerez Misa” para entonarse un poco, ya que hoy tiene idea de “hablar” con Amparo.

 

Cuando están solos Adrián y Amparo, y hablan de Manolo. Adrián está feliz que ya no esté – era el punto negro de esta casa: cumplía duras penas, renegando por lo más mínimo-, le dice. Amparo sigue empeñada en que debe pagar con el presidio por lo que le ha hecho al señor Adrián…

 

Éste, que no sabe cómo empezar le dice a Amparo que hace tiempo que quería hablarle…, y ella le tapa la boca con una frase definitiva: – No se atormente usté más, señor Adrián, haciendo esfuerzos que no hacen falta pa que yo conozca su sentir-, y más adelante:- Lo que usté quiere lo quiero yo-, termina.

 

Adrián no puede ni articular palabra de la emoción: -Si esto es como si todo el cielo se me hubiese metido de repente en el alma…-, se dice para sí mismo. Sale disparado a comprar el anillo.

 

La escena la ocupa ahora Nicasio y Churripisqui. Éste le cuenta a Nicasio que le ha avisado Pepe el Esteras que se viene para el taller para darle matarile, por estafador con el género de lencería. Nicasio, que aún no se ha repuesto de lo de su mujer Leona, de lo del accidente y ahora esto…¡sólo piensa en desaparecer! Además todas los maridos, padres y novios de las mujeres que ha atropellado con su taxi, se han organizado para comprar estacas y darle en la cabeza. Todo se le acumula.

 

La historia secundaria. Hay que reconocer la enorme habilidad de Carlos Arniches, una vez pasado al teatro con tres actos, de construir una historia secundaria o en segundo plano, capaz de entretener y mantener elevada la tensión teatral, sin eclipsar a la trama principal. Todos los personajes de esta trama secundaria participan en la principal, pero no al revés. Los tintes dramáticos de la obra comom tal se contrarrestan con la comicidad de esta historia secundaria. Es un dato más de la perfección dramatúrgica a la que va llegando Carlos Arniches con 61 años de edad. Aún le quedaban en sus finos lápices, 16 años más de fecundo teatro.

 

(Acto II, Escena IX.)

 

NICASIO.- Calla, chico: ¡si es que tengo una desgracia…! ¡Mujer que saco a paseo…, lisiada!

 

CHURRIPISQUI.- ¡Ha hecho usté más víctimas que la cocaína!

 

Mensaje número 747: La cocaína aparece en la obra como una de las drogas más usadas por la clase social alta. En palabras de Churripisqui, Arniches nos descubre las atrocidades que ésta droga estaba causando entre sus habituales.

 

Aparece Dominica y manda al taller a Churripisqui para que repare su coche y así quedarse a solas con su padre. Llama a Amparo para contarle que lo mismo que ha visto a Adrián comprando en una joyería…, ha visto a Manolo en el barrio. Amparo se nuestra inflexible en su postura y no quiere ni hablar con él, pero Manolo se cuela en el garaje…

 

(Acto II, Escena XI.)

 

MANOLO.- En el tiempo que estuve aquí he visto que mi sombra negra te estaba desbaratando la vida; un hombre bueno te quería…, ¡pero mediaba yo!…, y como te mereces ser dichosa y como yo no podía darte más que amarguras, me quité de en medio… ¡Eso ha sío too!

De mi no te libras tú, Amparo; no te libras, porque ahora me había ido pa no volver, creyendo que te hacía un favor; porque, ¿qué quieres?, tu cariño se m’ha cogío al corazón como una garra, y prefiero que te mueras a que seas de otro…, y prefiero morirme a no verte. Ya sabes a lo que he vuelto.

 

Mensaje número 748: Arniches nos revea el máximo exponente del machismo maltratador y asesino, disfrazado de un amor patológico y despechado. Este texto de Manolo es la clave de los asesinatos de las mujeres a manos de sus parejas: “prefiero que te mueras a que seas de otro…, y prefiero morirme a no verte.” Así, en una frase encerrada en la mitad de una obra, Arniches nos desvela el profundo sentimiento en contra de estos hombres, de estas almas negras, que ya desde 1888 venía denunciando.

 

El señor Adrián llega y se oculta para escuchar el resto de la conversación.

 

Amparo reta a Manolo. Le propone vender el negocio de Taxis, sacar todo el dinero y fugarse con él a América. Manolo le esperará en el merendero de la Bombilla por la noche. Ella le pedirá perdón a Adrián y dejarán esta vida atrás. Manolo acepta el reto. Si le vuelve a engañar, Amparo lo matará.

 

La ceguera de Amparo es tal que no podía haber propuesto nada más apetitoso a un desgarciado como Manolo. Seguro que dilapidará toda la fortuna de ella y la abandonará.

 

              Abandonan la escena y queda el señor Adrián que lo ha oído todo, trémulo y des compuesto,  y Nicasio, que lo sostiene a duras penas.

 

Descripción del rencor por Arniches

 

(Acto II, Escena XII)

 

ADRIÁN.- ¡Nicasio, la vida es un asco! ¡Un asco! ¡No vale la pena vivirla! ¡Ni vale la pena ser bueno!… porque para ser bueno tienes que ser humilde y echar el corazón al suelo, y todo el mundo le pone el pie encima para empinarse hasta su conveniencia, y después que pasan y te destrozan, ni siquiera se vuelven a mirar tu dolor. ¡Pues no!… ¡Ya no soy bueno! Siento que se me ha helado el corazón, Nicasio… Y mañana iré yo también al merendero de Lucas a las nueve… y ya verán quién es el señor Adrián el primo. Y de esto ni media palabra.

 

Nicasio se contagia del rencor de Adrián y grita a Leona los mismos argumentos: ¡Qué asco ser bueno! Le da un azote y desaparecen de escena finalizando el segundo acto.

 

Mensaje número 749: El señor Adrián expresa un nuevo sentimiento en las obras de Arniches: el rencor. Un hombre bueno que siempre hacía gala de su bondad como su lema en la vida, ve cómo una traición puede convertirle en un ser rencoroso e incluso en asesino.

 

Al iniciar el tercer acto vemos el interior del comedor de un merendero de la Bombilla. Es de noche. Se ve la mesa y las sillas de una cena. Benita, una mujer de mediana edad, pero muy pintada y compuesta, está en la mesa, bebiendo espaciadamente sorbos de vermut. La señá Leandra, vieja, modestamente vestida de oscuro, que al levantarse cojea, apoyándose en una muletilla, está ahora sentada también ante otra copa del mismo licor y profundamente dormida de bruces sobre la mesa. El Tumbitas, de camarero descuidado y raído, hablará con acento andaluz, es de Graná, lleva la servilleta al hombro, escucha embelesado, en el ventanal del fondo, de espaldas al público, la música triste de un violín que  ejecuta ese tango argentino que empieza: “Era la más papusa…”

 

              Benita y Leandra se lamentan de su mala suerte, de lo vacío que está el merendero y de que hoy, si nada lo remedia, tampoco cenarán.

 

Llega Nicasio y le confirma el camarero que Manolo vendrá a las nueve. Son las ocho.

 

Benita y Leandra se acercan a Nicasio para pedirle que las acerque a Madrí. Quedan en que les llevará después.

 

Tumbitas, el camarero, tiene una visión muy pesimista de la vida, que contrasta con el optimismo de Nicasio. Tumbitas estaba casado con Angustias, ya fallecida, y tiene dos hijas que se llaman Dolores y Martirio, vamos, ¡la alegría de la huerta! Al final Nicasio pide una cerveza del Águila.

 

Llega Leona, que ha seguido a Nicasio, sospechando que tuviera una cita con una nueva conquista…, y como ha visto salir cojeando a Leandra…, se ha dicho: ¡zás!, este tío ha ligado de nuevo. Además, está inquieta por él, últimamente sueña en alto, pelea estando dormido, grita que no se puede ser bueno… Al final le confiesa que está en el merendero para vigilar a Amparo y Manolo y, además, proteger al señor Adrián, que también va a venir. En cuanto escuchan la voz de Manolo se esconden.

 

El monólogo de Manolo deja claras sus intenciones…

 

(Acto III, Escena V.)

 

MANOLO.- Si esta chica me trae lo suyo, yo me voy de España con ella o solo… Ya veremos.

 

Llega Amparo, se abrazan, se juran amor eterno. Amparo trae 7.000 pts. entre joyas y dinero (21.000 €),  y Manolo le suelta…

 

(Acto III, Escena VI.)

 

MANOLO.- Ahora vamos a una vida nueva que no tendrá pa nosotros más que sorpresas y alegrías…

 

Amparo solo desea que todo eso sea verdad. En ese momento se adivina la sombra del señor Adrián que escucha la conversación.. y de pronto se sienta con ellos.

 

El señor Adrián, dominando la escena, les pide que se calmen, que tiene algo que decirles a ambos. Manolo le reta. Adrián le dice que todo se andará. Amparo llora y suplica su perdón por la traición cometida.

 

Sin embargo, Adrián le tranquiliza a Amparo:

 

 

(Acto III, Escena VII.)

 

ADRIÁN.- Tú eres una pobre criatura, con el alma llena de un amor desventurao. Naa más. ¡Qué culpa ties tú que tus sueños y tus ilusiones los haya secao el frío de un alma negra!

 

Mensaje número 750: La fuerza del amor es imposible de ser vencida. El señor Adrián, un hombre mayor, ha comprendido que nada puede hacer contra ella, pero, además, disculpa a Amparo. Ella sólo ha seguido los designios de su corazón… y ha tenido mala suerte: se ha enamorado de un alma negra.

 

              Adrián reconoce lo grotesco y ridículo de su amor por Amparo pero le achaca su falta de lealtad.

Se dirige a Manolo y le increpa por haberle llamado “primo” delante de Amparo.

 

ADRIÁN.- Tú me has ofendido delante de esta mujer: pues delante de ella tiene que ser la satisfacción. (Yendo fieramente hacia él.) Que yo ya no seré tan bueno, pero aún soy justo. (Cogiéndole del brazo, en un movimiento rápido, con un zarpazo.) Ven aquí…

 

MANOLO.- (Tratando violentamente de desasirse.) Suélteme usté…

 

ADRIÁN.- Tú me has llamao primo delante de Amparo.

 

MANOLO.- Mucha gente se lo llama a usté.

 

ADRIÁN.- Toos los que he favorecido; pero ésos, con llamármelo se denigran ellos, y tú me lo has llamado pa denigrarme a mí, cuando sabías que yo se lo ofrecía todo a esta mujer pa ganarme su cariño. Pues bien, no… Primo delante de ella no me llama a mí el hombre que ella ha preferido, porque si me aguantara, sería darte la razón, y merecer que ella lo creyese…, ¡y eso, no, no!.. ¡No quiero que ella lo crea! ¡De rodillas! (Forcejea para arrodillarse.)

 

Tras tenerle humillado en el suelo, lo levanta, lo sienta y le obliga a calmarse.

 

Le comunica a Amparo que la abandona para siempre. Le da todos los coches y el garaje.

 

(Acto III, Escena VII)

 

AMPARO.- ¡Perdón, señor Adrián, perdón!

 

ADRIÁN.- Perdón, ¿de qué?… ¡Tonta!… El amor es una fuerza ciega…, y el que se ponga contra su corriente, se estrella. Sigue tu sino. Nada hay más noble en la vida que seguir el impulso del corazón, aunque te lleve a la muerte… ¡Y adiós!

 

Le da la mano a Manolo y se marcha.

 

Manolo queda tan afectado por la valentía y honor de Adrián, que le jura a Amparo que intentará “ser bueno”, pero que si no lo consigue se irá de su lado. Dejan la escena y vuelven a ella Nicasio, Leona, Dominica y el señor Adrián. Le piden encarecidamente que no se vaya. Se irá a Asturias, su lugar de nacimiento. Le preguntan si aún sigue creyendo que merece la pena ser bueno.

 

(Acto III, Escena VIII)

 

ADRIÁN.- Hacer el bien es un sacrificio que engrandece la vida, y por él somos ejemplo y quién sabe si redención de los demás. ¿Te parece poco? Hay que ser bueno hasta la muerte, para que la muerte no se nos lleve del todo. ¡Adiós!

 

En este párrafo encontramos el mensaje número 751, en la que Arniches expone dos aspectos muy interesantes: haciendo el bien a los demás podemos ser instrumentos para la redención de esas mismas personas; y en segundo lugar, expone su preocupación por dejar huella tras la muerte. Lo mismo que en su autorretrato, en el que expone que el acomodador será el tiempo y él decidirá si permanecemos en el recuerdo o en el olvido. La inmortalidad a debate nuevamente.

 

La obra termina con la reflexión de Manolo, en el que decide cambiar de vida y ser un hombre de bien. También Nicasio, que era un auténtico mujeriego decide enmendar su conducta y lo jura delante de su mujer, Leona. Justo en ese momento Benita aparece pidiendo que le lleve a Madrid, Leona salta como una felina contra ella, Benita huye, todos le siguen y se acaba la obra.

 

             

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La calle del Barquillo recibe ese nombre porque la Marquesa de Nieves poseía un lago en sus propiedades en el que le gustaba salir de vez en cuando con un barquito, tal y como se ve en el azulejo de Ruiz de Luna.

 

PRIPOS DE ARNICHES NÚMERO 15

 

(Acto II, Escena II)

 

CHURRIPISQUI.- ¡Hola tortura! Mira que novia tengo: ¡es más bonita que el tercer trozo de la Gran Vía!

 

DATOS DE LA ÉPOCA:

 

Un taxi llegaba a recaudar 119,35 pts en dos días (al cambio serían unos 358,05 €) (Acto II, Escena II)

 

Venden uno de los coches por 9.000 pts (al cambio serían unos 21.000 €) (Acto II, Escena II)

 

Malvenden tres coches de caballos y 4 caballos por 800 pts (al cambio: 2.400 €) (Acto I, Escena V)

 

MENSAJE DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 737: Arniches denuncia el final de un tipo de oficio ante el empuje de otro. Un oficio de cochero que muere, un oficio de chófer que nace. Adiós a los carruajes tirados por caballos, hola a los coches tirados por caballos de potencia.

 

MENSAJE NÚMERO 738: Si eres joven , tienes paciencia y tienes agallas y no tienes miedo, saldrás adelante. El arrojo de la mujer que Arniches representa en Amparo.

 

MENSAJE NÚMERO 739: Arniches define la bondad como algo necesario en la vida del hombre y aquél que no la ponga en práctica no merece llamarse hombre.

 

MENSAJE NÚMERO 740: Arniches nos deja entrever su concepto de “maldad”. Lo mismo que la bondad, es algo que está al alcance de cualquiera. El que emplea la maldad está convencido que lo hace por derecho, por todo lo malo que a él le ha ocurrido en la vida; que no hay más remedio en este mundo que emplearla para sobrevivir…

 

MENSAJE NÚMERO 741: Amparo reconoce que querría que “Manolo” no fuera así, que lo querría “bueno”; está reconociendo que es “malo”, pero al mismo tiempo nos está diciendo que no puede dejarlo… De nuevo, Arniches, nos relata una vida real, una vida de una mujer que puede llegar a ser maltratada… La génesis de una tragedia está escrita.

 

MENSAJE NÚMERO 742: Arniches da la clave de los “asesinatos a parejas que acaban con el suicidio del agresor”: no pueden soportar que esté con otra persona, que si su amor se ha acabado, se ha terminado con cualquier otro hombre o mujer.

 

MENSAJE NÚMERO 743: Adaptarse al progreso es la única forma de salvar el negocio. Si los chóferes quitan los puestos de trabajo a los cocheros, cambiemos los coches de caballo por automóviles.

 

MENSAJE NÚMERO 744: Como siempre en el medio está la virtud. En este diálogo de Dominica despotricando contra la bondad como la causa de la apatía de los trabajadores, vemos a Arniches, poniendo en su justa medida la actitud necesaria para sacar adelante el trabajo: bondad sí, pero empeño también. El trabajo necesita de constancia, audacia e inteligencia, sino uno se arruina.

 

MENSAJE NÚMERO 745: Arniches describe el tipo de accidentes que se producían en los primeros años de la aparición de los coches en las carreteras de Madrid.

 

MENSAJE NÚMERO 746: Impresionante declaración de Amparo determinando un conocimiento exacto de la situación: ella ultrajada en su confianza; él traidor y desleal… ¿Cómo es posible que sabiendo lo que sabe, conociendo lo que conoce, pueda volver con él?

 

MENSAJE NÚMERO 747: La cocaína aparece en la obra como una de las drogas más usadas por la clase social alta. En palabras de Churripisqui, Arniches nos descubre las atrocidades que ésta droga estaba causando entre sus habituales.

 

MENSAJE NÚMERO 748: Arniches nos revea el máximo exponente del machismo maltratador y asesino, disfrazado de un amor patológico y despechado. Este texto de Manolo es la clave de los asesinatos de las mujeres a manos de sus parejas: “prefiero que te mueras a que seas de otro…, y prefiero morirme a no verte.” Así, en una frase encerrada en la mitad de una obra, Arniches nos desvela el profundo sentimiento en contra de estos hombres, de estas almas negras, que ya desde 1888 venía denunciando.

 

MENSAJE NÚMERO 749: El señor Adrián expresa un nuevo sentimiento en las obras de Arniches: el rencor. Un hombre bueno que siempre hacía gala de su bondad como su lema en la vida, ve cómo una traición puede convertirle en un ser rencoroso e incluso en asesino.

 

MENSAJE NÚMERO 750: La fuerza del amor es imposible de ser vencida. El señor Adrián, un hombre mayor, ha comprendido que nada puede hacer contra ella, pero, además, disculpa a Amparo. Ella sólo ha seguido los designios de su corazón… y ha tenido mala suerte: se ha enamorad de un alma negra.

 

MENSAJE NÚMERO 751: Arniches expone dos aspectos muy interesantes: haciendo el bien a los demás podemos ser instrumentos para la redención de esas mismas personas; y en segundo lugar, expone su preocupación por dejar huella tras la muerte. Lo mismo que en su autorretrato, en el que expone que el acomodador será el tiempo y él decidirá si permanecemos en el recuerdo o en el olvido. La inmortalidad a debate nuevamente.