A MÍ NO ME QUIERE NADIE

 

Esta obra no llegó a finalizarla, la termina su colaborador Antonio Paso y fue estrenada el 22 de diciembre de 1944, en el teatro Eslava de Valencia por la compañía de Aurora Redondo y Valeriano León. Esto ocurre un año y medio después de la muerte de Carlos Arniches, con Pilar Moltó, abrumada, dirigiendo el descomunal imperio que había dejado su marido. Todo debía pasar por su aprobación: cada obra, cada teatro, cada compañía que pedía un permiso para poder representar algo de Carlos Arniches, un maestro de la escena tan querido, tan profundo, tan sencillo como eficaz. Incluimos la obra en su Etapa Moralizante y Feminista.

Voy a presentar un estudio sobre la elaboración de esta obra llevada a cobo por la máxima estudiosa de Carlos Arniches, María Victoria Sotomayor, y publicado en en la revista ALEC (Anales de LIteratura Española Contemporánea), de la Universidad de Colorado con el título de: ITINERARIO TEXTUAL DE A MÍ NO ME QUIERE NADIE, DE CARLOS ARNICHES Y ANTONIO PASO.

María Victoria tuvo acceso a 9 borradores realizados por Carlos Arniches para la confección de la obra. Ocho borradores fueron remitidos por González del Toro a Arturo Sedó junto con el manuscrito original. Todo ello forma parte de la colección teatral Arturo Sedó y se encuentra depositado en el Instituto del Teatro de Barcelona. El noveno borrador procede del archivo familiar y fue remitido por Paloma Arniches, nieta del dramaturgo.

Con toda esta documentación, María Victoria sitúa la confección de la obra desde 1941 a 1942. Después debió centrarse más en la creación de Don Verdades dejando ésta sin terminar. Se trata de un enredo situado en un ambiente burgués. Lo primero que se encuentra la investigadora es una cuartilla con el «asunto» de la obra. Después escribe el plan escena por escena. Indica: «Todo es una maquinación de Laviña. Además se añade el deseo de venganza de Campillo sobre Porras». Pues bien, esto que está escrito en el primer borrador se irá modificando progresivamente. Por ejemplo, Porras, que es un personaje que aparecía en la obra La cárcel modelo, y que se burlaba de doña Visita, llegará a desaparecer de esta obra; no así doña Visita que se mantendrá hasta el manuscrito final, y además, conservando la personalidad de las Floritas de Arniches, tal y como expliqué en la presentación del libro Las sagas de Arniches.

«Arniches -explica María Victoria Sotomayor- va escribiendo borradores en los que reafirma aquello que va a quedar fijo y añade nuevas circunstancias que dan más gracia a la trama. Así en el noveno borrador quedan escritas las cinco primeras escenas. Son en total 87 páginas donde Arniches reelabora, añade, suprime y modifica. Las bases del conflicto se van configurando poco a poco y los personajes su perfil y su función en las sucesivas redacciones».

Si la elaboración de la trama teatral es compleja, no le queda a la zaga el minucioso trabajo sobre cada frase, cada chiste y cada diálogo. En cada borrador se ve cómo los repite una y otra vez con ligeros cambios hasta depurarlos y dejarlos listos para el manuscrito final. «Todo va cambiando -nos comenta María Victoria Sotomayor- en aras de una mayor comicidad o de una expresión más clara. Pequeñas situaciones reescritas una y otra vez, frases a las que se da mil vueltas, selección de palabras: ensayos diversos hasta lograr ese lenguaje suelto y expresivo, aparentemente fácil y dotado de gracia natural, pero, en realidad, fruto de una esmerada elaboración».

Siguiendo a María Victoria Sotomayor presento la elaboración de uno de los chistes que aparece en cinco borradores:

VEERSIÓN 1. -¿Tú no tomas baños de sol?

– Cuando está nublao, porque si no me pongo morena y no me gusta.

VERSIÓN 2.- ¿Tú no tomas baños de sol?

– Sí, señora, cuando está nublao, porque no me gusta ponerme morena.

VERSIÓN 3.- ¿Tú no tomas baños de sol?

– ¿Baños de sol es eso que se hace para poder estar desnuda al aire libre?

VERSIÓN 4.- Salgo de la terraza de tomar baños de sol.

– ¡Cómo tomará los baños de sol, que se ha nublado!

VERSIÓN 5.- ¿Y tú no tomas baños de sol?

– Sí, señora, cuando está nublado, porque no me gusta ponerme morena.

Finalmente esta última versión pasó al manuscrito.

El segundo y tercer acto estaban bosquejados por Carlos Arniches pero Antonio Paso emplea esos apuntes a su manera. Tal y como podremos leer en el Tomo III y en el libro Correspondencia de Carlos Arniches, Valeriano León le escribe una carta a Pilar Moltó protestando por el modo en el que Antonio Paso estaba confeccionando las escenas, muy alejadas del «modo Arniches». Hasta él se atrevió a realizarle sugerencias. Tal y como desarrolla María Victoria Sotomayor nos cuenta que «algunos personajes sufren, en estos dos actos, modificaciones en su modo de ser respecto al primero. Amelia, que se presenta como una mujer moderna y desenvuelta, frívola y caprichosa, en el acto segundo resulta ser una víctima de las veleidades de su marido (antes desconocidas); una juiciosa y pobre mujer que le reprocha su abandono y desinterés. También Laviña, admirable ejemplar de fresco, principal instigador del engaño, queda aquí relegado a un papel secundario, casi insignificante; desaparecen todos los esbozos de conversación entre Laviña y Campillo, proyectados por Arniches, donde se reflejaba la tensión entre el engaño y su descubrimiento, entre la frescura y la sinceridad. Lo que esta obra contiene no es sino la escritura sucesiva de uno y otro, lo que permite apreciar claramente su distinta forma de hacer.

 

Finalizado el maravilloso estudio de María Victoria Sotomayor, paso a relatar el contenido de la obra y sus mensajes.

En el primer acto vemos un gabinete muy lujoso, con la puerta de la calle al fondo a la izquierda y con una terraza en el fondo a la derecha, por la que se verán otras azoteas y un sol fuerte. Es medio día. Amelia recrimina a Eladio delante de su tía doña Visita, que nunca llegará a nada, que es un ave fría, un pasivo…

 

Eladio la llama estúpida, insustancial y frívola, que sólo le importa el lujo y el alcohol. Le echa en cara que ayer pagó 2.000 pts. (4.000 €) en un palmo de tela y cuatro cintas.

 

(Acto I, Escena I)

 

AMELIA.- Yo tengo que vestir como me corresponde.

 

ELADIO.- Pero no desnudarte como no te corresponde.

 

DOÑA VISITA.- Pero no discutáis eso… Si ahora la moda está tan trastornada, que si no te desnudas no vas vestida –que para vestirse hay que desnudarse-.

 

Mensaje número 1141: “Si ahora la moda está tan trastornada, que si no te desnudas no vas vestida –que para vestirse hay que desnudarse-”. Arniches señala los movimientos de la moda, no siempre fáciles de entender desde su punto de vista.

 

Amelia le echa en cara a Eladio que solo tiene tres sueldos: dos trabajos por la tarde y uno por la noche; y con tres sueldos “hoy no hay quien viva”.

 

Acaba de rechazar un cuarto trabajo que le ofrecían 20.000 pts. (40.000 €). Se trataba de una Sociedad que quería promocionar el uso de un espantapájaros mecánico. Aduce que apellidándose Avecilla… era imposible de aceptar.

 

Maximiniano, el criado, anuncia la llegada del señor Laviña, que dice que trae la fortuna. Como es un pesado al que no quieren ver, tienen una consigna: si se prolonga la visita, debe venir con cualquier excusa para echarlo. Laviña, como buen secundario de Arniches tiene una coletilla: “¡Querido, querida, queridísima!…” con el que empieza sus parlamentos.

 

Laviña anuncia un millón de pesetas para cada uno, para Amelia y para Eladio. Se alarga tanto en explicaciones que viene Maximiniano anunciando un incendio pavoroso en la casa de Laviña, y naturalmente, no le creen y le echan. Laviña vive en la calle Zorrilla, 17, triplicado, 3º int. Izda. Letra B.

www.wikipedia.org

 

Curiosamente esta calle se llamaba Calle del Sordo, porque en aquellos páramos había una venta cuyo dueño era sordo, y la conocían como la Venta del Sordo. Esto dio paso a la calle que cambió de nombre en1893, un mes antes de que falleciera el propio José  Zorrilla.

 

Laviña relata de forma muy cómica la visita de un viejo conocido llamado Campillo. Hacía 34 años que no se veían. Se marchó de España porque, según le explicó: “¡A mí no me quiere nadie!”.

 

Ya tenemos el título de la obra por vez primera.

 

Bienvenido Campillo, que venía muy mal vestido le cuenta que tenía una fortuna que había hecho en América. Le puso en la mano 5.000 pts. (10.000 €) en cinco billetes de 1.000 pts.: “Toma, un pequeño obsequio.” Le añadió que traía 40 millones de pesos.

 

También le presentó a su hija, que vestía pobremente como él. Resulta que la última moda entre los ricos era realizar excentricidades, y ellos habían puesto en marcha la siguiente: “Saber si hay en el mundo un hombre capaz de querer a otro abnegada y desinteresadamente, creyéndole un miserable, y que le ampare y le socorra por un tiempo ilimitado sin esperanza de recompensa alguna”.

 

Esto se parece a lo que hoy en día llamamos “juegos de rol”.

 

Los abrazos y los vivas a Laviña por parte de todos son efusivos. Le piden que corra a por Bienvenido Campillo para que no se le adelante nadie.

-¡Corre, hombre –le dice doña Visita-, no se nos adelanten, que hay la mar de gente generosa!

 

Les avisa que Campillo es muy listo y que los va a probar a fondo. Que estará en la casa un mes, dos, tres, un año, cinco…, que no lo sabe, pero que como les vea flaquear no hay nada de lo prometido. Y ellos tan felices, aceptan.

 

Cuando se marcha Laviña, doña Visita se plantea por un momento que todo sea un timo. Amelia es la primera que ha caído en el reclamo: se ha fijado en las 5.000 pts. que le ha regalado…, y eso es ¡irrefutable!

 

Por fin llegan el señor Campillo y su hija Aurita. Tras los saludos iniciales y los agradecimientos les piden 10 pts. (20 €) para pagar al taxi. Campillo les pide una propina para el chófer de 25 pts. (50 €), y le dan dos reales.

 

Les ofrecen un aperitivo, no han desayunado desde anteanoche.

 

Se van fijando en cómo se sientan, en si fuman… y llegan a la conclusión de que son millonarios, no hay duda.

 

Cuando terminan con todas las viandas como si no hubiera un mañana, les llevan al cuarto a vestirse con la ropa de ellos. En el camino, Campillo galantea con doña Visita, y vuelve a repetir que “¡A mí no me quiere nadie!”.

 

Llega el novio de doña Visita, el banquero don Abel. Le cuenta todo el tema y decide darle empleo en su Banco.

 

Aparece doña Visita y Abel la encuentra un poco distraída recordando los besos de Campillo. Le da la pulsera de compromiso y no le presta atención, le da largas para la fecha de la boda…

 

Abel consigue darle un beso y ella los nota “distintos” y ya no quiere más.

 

Campillo sale con un traje que le queda grande. Abel intima con él enseguida y le ofrece un destino en su Banco con un sueldo de 15.000 pts. (30.000 €) al mes. Además le pide el sueldo pero avisándole que no va a acudir a la oficina, y les parece fenomenal.

 

Le preguntan por sus conocimientos bancarios y da una clase de bolsa.

 

HISTORIAS DE ARNICHES NÚMERO 187.

 

(Acto I, Escena IX)

 

CAMPILLO.- Una vez en la bolsa de City Niu York Broking, eché al mercado, cincuenta mil acciones de Navieras, veinte mil de Metalúrgicas, que quise hacer bajar, para elevar la cotización de los saltos. Estaban a 76,17… las lancé, con una baja de 6,29… y a la media hora, navieras abajo, minas abajo… y entonces yo telegrafío a las bolsas de Chicago, Pensylvania y Washington… bajan 75,09… ofrecen 32,46… y el mundo bancario retembló… y mis saltos… ¡Mis saltos llegaron a las nubes!

 

Mensaje número 1142: Arniches se mofa de los economistas, de los números de la banca, de las bolsas, de las finanzas en este monólogo de Campillo. Es verdad que las circunstancias bursátiles parecen inalcanzables para la mayoría de los mortales, pero siempre nos resultan incomprensibles. Hay también una denuncia encubierta del “manejo” de estos parqués bursátiles.

 

Hay que recordar que en las obras de Arniches, tenemos a dos vascos que también querían inversores para sus saltos, y que acabaron siendo unos estafadores, Goizueta y Errastelapegi en La locura de don Juan- 1923.

 

              Entra Celedonio y denuncia a Campillo y Aurita como estafadores. Es el novio de Aurita. No le creen ni media palabra, le invitan a comer con ellos, lo han tomado como una de las pruebas a las que iban a ser sometidos,  y fin del primer acto.

 

El segundo acto muestra la misma decoración. Tenemos a Campillo y Aurita leyendo los periódicos. Quieren ver las corridas de toros de Nicolasete que parece que va a superar a Manolete. Aurita solo ha ido a una benéfica.

 

CHISTES DE ARNICHES NÚMERO 507.

 

(Acto II, Escena I.)

 

CAMPILLO.- ¿Quién toreaba?

 

AURITA.- Usted, el señor Lucio el Dormilón y Pepe el vago…

 

CAMPILLO.- ¡Ah, sí! Aquello fue un festival que organizó la Asociación de Parados para allegar recursos y poder seguir parados.

 

Mensaje número 1143: “Fue un festival que organizó la Asociación de Parados para allegar recursos y poder seguir parados.” Arniches arremete de nuevo contra las asociaciones de los parados. También lo hizo en la obra “Los hermanos Dorronsoro”.

 

(Acto II, Escena I)

 

CAMPILLO.- ¿Y tú qué haces?

 

AURITA.- Leyendo cosas de modas.

 

CAMPILLO.- ¿Estás modeándote?

 

AURITA.- ¡Hay algunos trajes preciosos! Este por ejemplo: (Lee.) Vestido de mañana: “Tejido de efecto moteado, cuello de efecto camisero, efecto de bolsillo en los costados y efecto de frunces en el centro de la falda” ¿Qué le parece?

 

CAMPILLO.- De mucho efecto.

 

Mensaje número 1144: La moda y Arniches. Había muchas cosas que no podía comprender y no se cortaba en decirlas sutilmente. Encontraba “mucho efecto” y poco fundamento en la moda.

 

Entra Laviña que les encuentra de maravilla. Solo les preocupa Celedonio, que sigue insistiendo en la honradez, la conciencia… Va a traer a a todos a los que debe dinero Bienvenido Campillo, Remigio, el de la tienda, Justo el tabernero… para que le delaten.

 

Laviña tiene planes para que les lleven a veranear a San Sebastián y como sienten que vienen Visita y Amelia se van para poder hablar a solas.

 

Amelia está enfadada con Eladio porque ya solo tiene un trabajo, ha dejado dos pensando en que pronto tendrá los 4 millones de Campillo. Visita le insiste en que ella correrá con todos los gastos, ya que su boda se está retrasando… Al final acaban las dos despotricando sobre lo inservibles que son los hombres, cuando llega Eladio.

 

Amelia está de morros y Eladio no lo entiende. Le dice: “Cada vez te ocupas menos de mí”. Aquí se le recuerda a Eladio la cita a las ocho, y el arguye que a esa hora toma un vermut y unas anchoas con la hora del crepúsculo. Excusas que vimos en la obra Genio y figura.

 

              Las once es la hora del cognac y las dos de la mañana la hora del chocolate con churros.

 

Para evitar que Celedonio les traiga a nadie piensan en marchar a la finca de Robledales. Ahora saldrán con el coche para hacer las compras y prepararlo todo para el viaje.

 

Como quieren que les acompañe Bienvenido Campillo, doña Visita se queda un poco atrás para convencerle.

 

Finalmente se van, suena el teléfono y lo coge Cricrí, que será una nueva criada. Llega don Abel, que ya ha perdido el interés por doña Visita y ahora centra su atención en Aurita.

 

Abel le habla a Aurita de la necesidad de un marido diferente a Celedonio, un marido como él. Ella, sin embargo está muy orgullosa de Celedonio, en la última película hizo de aullido de lobo. Abel insiste y Aurita le dice que le hablará a su padre de su proposición.

 

Llega Laviña descompuesto contando un accidente. Bienvenido Campillo ha cogido el coche y no sabe conducir. Se está llevando a todos los peatones que van por la acera. Se asoman y lo ven dando vueltas a una plazoleta hasta que se estrella.

 

Llegan todos descompuestos y piden una tila que se ofrece a prepararlas Aurita.

 

Doña Visita, completamente descompuesta viene diciendo que ¡Bienvenido es una maravilla de hombre!

 

(Acto II, Escena XII)

 

DOÑA VISITA.- ¡Qué regates! ¡Qué giros! Tan pronto enfilaba una acera, como se iba a la otra… se asomaba a las porterías…

 

AMELIA.- Al tendero de la esquina se le llevó el cartel que tenía colgado en la puerta con la nota del racionamiento.

 

DOÑA VISITA.- Ya se lo advertí yo, pero me dijo “déjalo, para lo que dará…”

 

Mensaje número 1145: Primer chiste de Arniches de postguerra civil sobre el racionamiento. Arniches denuncia la poca cantidad que daban en los racionamientos. (Esta escena está escrita por Arniches en sus borradores).

 

              Sale Aurita con las tazas de tila que va repartiendo y entra Bienvenido Campillo, todo sucio, despeinado, derrotado…

 

Y llega el mayor damnificado, Francisco Gambilla, el pescadero, natural de León, honrado a carta cabal. Pide 550 pts. (1.100 €) por la caja de merluzas; 100 pts. (200€) por la de bonito; más las langostas 900 pts. (1.800 €) y doña Visita le da un billete de 1.000 pts.

 

Doña Visita sigue pensando que todo ha sido por disimular y le propone que sea él mismo, Bienvenido, el que lleve el coche a Los Robledales, ¡total son 150 km!

 

Eladio y Amelia han pergeñado un plan para no ir en coche con Bienvenido a los Robledales.

 

Aurita le pide a su padre, Bienvenido, que termine con esta farsa.

 

(Acto II, Escena XV)

 

BIENVENIDO.- Lo sé, pero no me dejes aparte la farsa que se trae también esta familia. Ellos nos fingen un cariño y un afecto que ni sienten ni sentirán nunca, porque lo fingen en espera de los millones que les ha ofrecido Laviña… Nosotros desde luego somos unos sinvergüenzas, pero no te creas que ellos están muy lejos de nosotros. ¿Qué te voy a decir? Lo nuestro tiene más disculpa, nosotros lo hacemos por salvar una situación desastrosa, pero ellos no están en ese caso.

 

Mensaje número 1.146: “No me dejes aparte la farsa que se trae también esta familia. Ellos nos fingen un cariño y un afecto que ni sienten ni sentirán nunca, porque lo fingen en espera de los millones que les ha ofrecido Laviña… Nosotros desde luego somos unos sinvergüenzas, pero no te creas que ellos están muy lejos de nosotros”. El mensaje más profundo de la obra acaba de ser dicho por Bienvenido Campillo: la ambición del dinero fácil ha provocado que una familia entre en la mayor de las farsas grotescas.

 

Bienvenido aduce que sólo esta empleando el arma que tiene a su alcance: el ingenio. Se disponen a seguir a Cricrí al comedor mientras Auri le suplica que no lleve el coche mañana, y se baja el Telón.

 

El tercer acto nos muestra la finca de Los Robledales. Vemos una planta de recibimiento con un jardín al foro.

 

Han venido en tren porque el coche tenía una pieza rota. Seguro que por obra de Eladio. Aurita y Bienvenido sienten mucha pena por tener que poner fin a la farsa, pero están decididos.

 

Al mismo tiempo que se oyen los ladridos de dos perros entra Maximiniano. Les explica que al igual que ocurrió en la obra “Qué encanto de mujer”, en la que Totó tenía dos perros que solo ladraban al oír el sonido de los besos.

 

Llega Visita y habla con Aurita sobre el salido de don Abel. Se lo cuenta todo y además le dice que son unos farsantes, y doña Visita cree que es otro truco para hacerles desistir de su empeño de conseguir el triunfo final.

 

Aurita le pide unos bocadillos y unos billetes de tren para volver a Madrid y que les perdonen.

 

Doña Visita despide a Aurita y manda a Maximiniano que ponga un telegrama a don Abel para que no venga.

 

Llega Bienvenido y también le confiesa la farsa.

 

Le despacha y se encuentra con Amelia y Eladio a quienes asegura que hoy quedará todo resuelto: se casa con Bienvenido.

 

Eladio no puede dar crédito. (Acto III, Escena VI.)

-¿Pero qué has encontrado en él? Porque un Adonis no creo yo que sea.

-Los hombres no son como son, sino como nosotros los vemos –responde doña Visita.

 

Mensaje número 1147: “Los hombres no son como son, sino como nosotros los vemos”. Doña Visita está poniendo cordura en toda esta historia de amor por sorpresa.

 

              Llama a Cricrí y se van los cuatro. Entran Aurita, Laviña y Bienvenido. Les cuenta que le ha sacado otras 10.000 pts. a don Abel, pero ellos no lo quieren, han presentado su dimisión. Le cuentan cómo ya lo sabe doña Visita. Aurita le explica que esta gloria era un infierno para ella pensando en el día en que se descubriese todo. Bienvenido añade además su afecto por ella.

 

Sale Cricrí y llama a Bienvenido para que vaya al cuarto de doña Visita, ha abierto una botella de champán.

 

Laviña y Aurita quedan paseando. (Acto III, Escena IX.)

-Buena, buena la habéis hecho. Esto no es tener palabra, esto no es tener palabra…

-Pero por lo menos es tener conciencia –le responde Aurita.

 

Amelia y Eladio entran por la derecha pensando en la comida de celebración. Aurita les confirma que se van y ellos desvelan que eso será después de los papeles de la boda… (Acto III, Escena X.)

-¿Qué boda?

-La de la tía con tu padre –le responde Amelia.

-¡Mi madre!

-No, tu madre ya… -bromea Eladio.

 

Cricrí sale a encargar dos tartas.

 

Aurita y Laviña comentan que igual es otra farsa para contestar a su farsa.

 

Sale Bienvenido vestido de cazador dando el brazo a Visita que fijan la boda para el día primero de mes. Según pasan por donde están los perros se oye un escándalo de ladridos….

 

Maximiniano se lleva los perros a la casa del guarda.

 

Aurita recuerda a Celedonio, le echa de menos, y se baja el telón. Fin de la obra.

 

Mensaje número 1148: Arniches ha querido una vez más dejar en manos de dos mujeres la resolución del conflicto. Los hombres organizan las farsas; las mujeres las solucionan. Aurita en primer lugar ha tomado una máxima de Arniches: hacer frente a los problemas. Doña Visita ha hecho caso a su corazón, perdonando las ofensas y solucionando tanto su vida como la de los demás.

 

 

 

MENSAJES DE ARNICHES

 

MENSAJE NÚMERO 1141: “Si ahora la moda está tan trastornada, que si no te desnudas no vas vestia –que para vestirse hay que desnudarse-”. Arniches señala los movimientos de la moda, no siempre fáciles de entender desde su punto de vista.

 

MENSAJE NÚMERO 1142: Arniches se mofa de los economistas, de los números de la banca, de las bolsas, de las finanzas en este monólogo de Campillo. Es verdad que las circunstancias bursátiles parecen inalcanzables para la mayoría de los mortales, pero siempre nos resultan incomprensibles. Hay también una denuncia encubierta del “manejo” de estos parqués bursátiles.

 

MENSAJE NÚMERO 1143: “Fue un festival que organizó la Asociación de Parados para allegar recursos y poder seguir parados.” Arniches arremete de nuevo contra las asociaciones de los parados. También lo hizo en la obra “Los hermanos Dorronsoro”.

 

MENSAJE NÚMERO 1144: La moda y Arniches. Había muchas cosas que no podía comprender y no se cortaba en decirlas sutilmente. Encontraba “mucho efecto” y poco fundamento en la moda.

 

MENSAJE NÚMERO 1145: Primer chiste de Arniches de postguerra civil sobre el racionamiento. Arniches denuncia la poca cantidad que daban en los racionamientos.

 

MENSAJE NÚMERO 1146: “No me dejes aparte la farsa que se trae también esta familia. Ellos nos fingen un cariño y un afecto que ni sienten ni sentirán nunca, porque lo fingen en espera de los millones que les ha ofrecido Laviña… Nosotros desde luego somos unos sinvergüenzas, pero no te creas que ellos están muy lejos de nosotros.” El mensaje más profundo de la obra acaba de ser dicho por Bienvenido Campillo: la ambición del dinero fácil ha provocado que una familia entre en la mayor de las farsas grotescas.

 

MENSAJE NÚMERO 1147: “Los hombres no son como son, sino como nosotros los vemos”. Doña Visita está poniendo cordura en toda esta historia de amor por sorpresa.

 

MENSAJE NÚMERO 1148: Arniches ha querido una vez más dejar en manos de dos mujeres la resolución del conflicto. Los hombres organizan las farsas; las mujeres las solucionan. Aurita en primer lugar ha tomado una máxima de Arniches: hacer frente a los problemas. Doña Visita ha hecho caso a su corazón, perdonando las ofensas y solucionando tanto su vida como la de los demás. Arniches magistral.