LA PREOCUPACIÓN POR EL LENGUAJE EN CARLOS ARNICHES

            Un Arniches muy joven muestra un gran interés por el uso del idioma según las procedencias de cada individuo.

Esta atención mostrada desde joven, no hay que olvidar que cuando estrena la obra Ortografía en 1888, contaba tan solo con 22 años, le va a permitir captar el “habla” del pueblo. Su pensamiento principal es que “todos hacemos el idioma”, que “la ortografía somos todos”.  De ahí su libertad para dar a cada habitante su acento concreto, y para llevarlo a su teatro. Llega a expresar en las notas orientativas de un personaje, por ejemplo, que “habla en andaluz”. Es la mayor expresión de respeto por el diferente. Para Carlos Arniches, ese andaluz, es tan dueño del idioma como el presidente de la Real Academia de la Lengua.

Lo que no soporta son los extranjerismos. También lo señala en Ortografía. Opina que “nos empobrecen el idioma”.

En la obra de Nuestra señora  y en Tabardillo deja clara la carencia del idioma castellano respecto al verbo «querer»; lo confuso que puede ser el empleo en el sentido de querer a alguien, de amar, o de querer algo. Como buen maestro del enredo, provoca que los personajes se armen un lío fenomenal.

Estos son los mensajes sobre el lenguaje:

MENSAJE NÚMERO 6: la ortografía somos todos. Todos hacemos el idioma.(Ortografía.)

MENSAJE NÚMERO 9: Los galicismos nos trufan la lengua, empobrecen el idioma. Arniches en su obra Ortografía carga contra todo lo extranjero que está invadiendo el idioma.(Ortografía.)

MENSAJE NÚMERO 77: Arniches emplea por segunda vez la broma del verbo querer. Lo hizo en su obra en solitario llamada “Nuestra señora”. Es como una queja contra el idioma, que ofrece esta doble opción del verbo querer como la de desear algo y la de amara alguien, y la dificultad que esto implica para las personas menos instruidas. (Tabardillo.)